Inteligencia Emocional…¡Qué emocionANTE!

Como sabéis, la semana anterior a este enorme puente que hemos tenido, disfrutamos en clase de tres sesiones con dos alumnas de magisterio de la Universidad de Sevilla, dentro del programa de colaboración que tengo con ellos. En esta ocasión, a lo largo de las sesiones trabajamos la inteligencia emocional. La verdad es que nos ha venido muy bien porque, como ya sabéis, la inteligencia emocional es algo que trabajamos diariamente en clase y que, poco a poco, va dando sus frutos en mi pandilla. Cada vez son capaces de identificar más emociones, de expresar cómo se sienten en cada momento, de saber cómo se sienten los demás cuando algo ocurre en clase y, sobre todo, cada vez tenemos mayor autocontrol sobre nuestras propias emociones.

Durante la primera sesión, las amigas de la seño nos visitaron con un amigo nuevo muy guapetón, se llama Ante. Y de la mano de nuestro nuevo amigo nos contaron un cuento a lo largo del cual Ante pasa por diversas emociones. Aunque no os lo creáis, tanto las emociones de Ante como las cosas que le van ocurriendo nos resultaron bastante familiar.

Resulta que Ante se enfrenta su primer día de cole. Como tiene un poco de miedo, decide que quiere llevarse al cole para sentirse más seguro su cojín preferido, el que tiene forma de estrella. Pero…¡no lo encuentra! Así que al miedo, Ante tiene que sumar el enfado (alguno dijo por ahí que en nuestra clase nunca se enfada nadie, que nos ponemos tristes, así que cambiamos el enfado por la tristeza). Poco a poco, Ante pasa el primer día de cole y se va dando cuenta de lo divertido que es. Conoce nuevos amigos, nuevos juguetes, a su nueva seño,… y entonces se da cuenta de que, en el cole, está feliz y en calma.

Según cómo Ante se siente, se viste de un color u otro. Si está feliz, se viste de verde. Si está triste, de azul. Si se enfada, de rojo; si tiene miedo de morado y, cuando se calma, se coloca un precioso peto color amarillo.

Las amigas de la seño nos traen unos divertidos espejos con los que jugamos a poner diferentes caras de diferentes emociones, nos hacen fotos y ¡nos reímos un montón!

En la segunda sesión, recordamos el cuento (nos acordábamos perfectamente), las diferentes emociones trabajadas en él y nuestras nuevas amigas nos traen nuestras fotos haciendo caras diferentes impresas….¡jugamos al memory!

Y en la última sesión, realizamos un cuento motor siguiendo la secuenciación del cuento de Ante, buscando su cojín para que esté feliz, sus trajes, explotamos globos como Ante cuando se enfada, jugamos al juego de la silla pero con una bonita versión para que nadie se quede solito y esperando mientras el juego termina y acabamos con una bonita relajación para quedarnos en calma, como Ante antes de irse de su cole.

¡Lo hemos pasado en grande!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *