Visita al Museo de Bellas Artes: ¡Menuda experiencia!

El día de ayer visitamos el Museo de Bellas Artes aprovechando la maravillosa exposición de Murillo que tiene (y de paso hablamos en clase de Murillo, vemos algunas de sus obras para que no nos suenen tan raras cuando hiciéramos la visita y, cómo no, lo relacionamos con nuestra ciudad y el día de nuestra comunidad que ya está aquí).

La verdad es que fue toda una experiencia para mi pandilla en la que, de forma activa y lúdica, nos acercamos a la obra de este importante pintor sevillano y del arte en general. Comenzamos la jornada con unos nervios increíbles. En cuanto llegamos, los monitores nos estaban esperando con unas banderolas muuuuy grandes para que no nos perdiéramos y fuimos andando hasta la misma Plaza del Museo de nuestro ciudad. Una vez allí…¡sorpresa! nos recibieron la Princesa Mandarina y Manolito de Triana (que intentó hacerse pasar por un importante pintor francés aunque no le salió muy bien, jejeje). Nos dieron la bienvenida, nos contaron algunas cositas y… ¡pasamos a la acción!

Comenzamos con el primer taller, el de modelado. En él nos enseñan a hacer un sencillo relieve siguiendo una serie de pasos muuuuuy simples. La verdad es que se nos dio fenomenal aunque, eso sí, ¡seño qué frío está! Y es que el barro no es igual que la plasti que utilizamos diariamente en clase :)

Después de tener listos nuestros relieves, los dejamos secando y dedicamos un tiempo para desayunar y hacer pis. Y ¡manos a la obra otra vez! Disfrutamos de un fantástico taller de pintura al aire libre que nos encantó. Hicimos una adaptación personal de la famosa Inmaculada de Murillo con ayuda de los monitores. La gente que pasaba por la Plaza del Museo se quedaba embobada viéndonos allí, todo concentraditos disfrutando de nuestra pintura al aire libre.

Y cuando acabamos nuestras pinturas, toca la visita al museo. Hora de concentrarse mucho porque el museo es un sitio muy importante y tengo que tener cuidadito de no gritar, correr o tocar nada. Vemos cuadros inmesos de Murillo, esculturas, el cuadro de La Virgen de la Cueva, varios  cuadros tramposos (Trampantojos), un cuadro mágico (parecían tres pero en realidad eran cinco ¡había dos más escondidos!), a los tres Reyes Magos, varios cuadros en los que aparecía nuestro gran amigo Jesús,… Y así estuvimos, hora y media casi de recorrido por diferentes salas de este preciosos museo. Y aunque el final se nos hizo un pelín largo, la verdad es que el día lo disfrutamos mucho. Todo el mundo que nos veía tan derechitos y mayores en filita recorriendo el museo tenía un gesto o un comentario bonito que decirnos y tooooooodo el mundo nos felicitó por lo fenomenal que nos portamos.

¡Esperando la siguiente!

 

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